Quiebros y poemas

exp_05
10,40€

Samuel Beckett

Edición bilingüe. Traducción y epílogo: Loreto Casado

Referencia: EXP-005
ISBN: 978-84-8802-0123
Edición:
1998, Madrid
128 páginas
Libro tradicional impreso
Distribuido por: Machado Grupo de Distribución y Les Punxes
12,00cm × 1,00cm × 17,00cm
10,40€

De origen irlandés, Samuel Beckett (1906-1989) abandona su país en 1932 y decide trasladarse a Francia. Allí escribe en francés sus obras más conocidas -Molloy, El innombrable, Esperando a Godot, Final de partida...-, por las que recibe el Premio Nobel de Literatura en 1969. Instalado voluntariamente en la inestabilidad, utiliza de forma simultánea el francés y el inglés hasta el final de su vida. Novelista y dramaturgo traducido a todas las lenguas, su faceta poética ha sido mucho menos resaltada. Sin embargo, los poemas de Beckett, y en especial Mirlitonnades -«quiebros» o «versos malos»- ofrecen una nueva lectura del conjunto de su producción y conectan directamente con sus composiciones para el cine, la radio o la televisión, revelando al poeta «extranjero» por excelencia, incluso de la propia literatura.

 

"Samuel Beckett (1906-1989) aparece con la discreción de su minimalismo epigramático, el más atractivo de su producción poética. Su marca es la tentación del silencio, que es en realidad una ascesis absoluta del lenguaje en busca de sentidos nada fugaces o bobalicones. La ascesis beckettiana produce una sensación de purificación, de necesidad nada vulgar ni gratuita, y, desde luego, ahuyenta el fantasma de la impostura. He aquí algunas de sus dianas: la persistente tentación de la nada, la nostalgia por los amigos muertos, la tímida celebración de la vida, los que avanzan y avanzan sin esperar nada".
[Ángel Rupérez. El País, 6-06-98]

 

"De Beckett podría decirse que su lengua es superior a su literatura y que su obra está hecha de un supergrado de lingüisticidad, de un estado mítico de lengua. Una lengua de nada y una lengua de nadie le sirven para trazar una experiencia sobre los límites del yo, y su poesía describe, tal vez más que ninguna otra, una extrema tensión, una radical lucidez. La suya es una de las más altas experiencias verbales de todo el siglo XX. Y lo es no por su extrema brillantez sino por lo contrario: el máximo de los desnudamientos. Beckett es un poeta y un crítico en la tradición de la modernidad, pero en los límites de ella y, por eso, más allá de ella en una especie de tierra de nadie, que es como su espacio primigenio, puro, fundacional. Las versiones de Loreto Casado, que propone una lectura tan convincente como interesante del Beckett último y penúltimo, son perfeccionables en los detalles, pero dudo que alguien pueda superar su excelente epílogo".
[Jaime Siles. ABC, 12-07-98]

 

"Las palabras de Quiebros y poemas son no sólo palabras nuevas, sino también supervivientes, resistentes al enmudecimiento, a la desaparición total. Son la manifestación del espacio que queda entre el poder del conocimiento dominador y la sabiduría socrática del no saber. Estos quiebros, dichos, frases hechas anónimas de carácter aforístico, son intervalos, huecos, silencios del lenguaje, grietas. Beckett deambula en esa senda que hay entre el ser y la nada, entre presencia y ausencia. Estos poemas son el decir que busca las palabras para lo que no se puede decir. Estas palabras son conscientes de lo inesperado, y sólo quien es consciente de lo inesperado y de lo que no se puede esperar, encontrará colmadas sus esperanzas".
[César A. Molina. El País, 28-11-98]

 

"Para acceder al núcleo de estos breves poemas aislados en la página en blanco como restos de un naufragio en un mar fantasmal, el lector habría de saber que la lengua en que esos textos fueron escritos es una lengua de adopción que hace de Beckett uno de los casos literarios más singulares de este siglo. La variedad tonal va desde la negatividad de una rabia impotente hasta la narratividad gozosa, pasando por el testimonio escalofriante del poema «Cómo decir», escrito por Beckett en 1989 mientras intentaba recuperar el habla después de un ataque cerebral. La publicación de Quiebros y poemas en nuestro país y por parte de una editorial joven y emprendedora no deja de ser un acontecimiento relevante y digno de celebración: en un contexto poético dominado por la insulsa mediocridad y la encorsetada cantinela decimonónica de la así llamada «poesía de la experiencia», este libro de Beckett nos da a oír la interioridad de una voz que se genera a sí misma como un milagro en las condiciones más precarias y que, aun sin saber cómo decir, dice".
[Rafael José Díaz. Revista de libros, 1-02-99]

 

"No hace falta recordar lo que de rechazo tiene la obra del irlandés Samuel Beckett. Lo que sorprende aún es la radicalidad de ese rechazo, su ausencia absoluta de concesiones, la fuerza que su inquebrantable balbuceo es capaz de asumir todavía. Verdaderamente estos poemas mantienen irreductible su poder de perturbación a pesar de toda la «ortodoxia experimental» a la que su momento dio paso. Luego quedan maestros a condición de que no queden modelos. La lectura de Beckett nos lleva indefectiblemente a reflexionar sobre los límites y las limitaciones de esa convención a la que hemos llamado géneros literarios".
[Juan Carlos Suñén. ABC, 13-02-99]

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